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El tratamiento de la patología aórtica compleja exige soluciones adaptadas de forma estricta a la anatomía de cada individuo.
Recientemente, el equipo de Neolaser Cardiovascular ha llevado a cabo en el Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla el tratamiento de una paciente de 79 años que presentaba una evolución desfavorable de un aneurisma de aorta torácica previamente tratado, el cual había alcanzado los 80 mm de diámetro. Este procedimiento ha supuesto el primer implante en España de una endoprótesis personalizada de la casa Braile Médica.
Cronología clínica y diagnóstico de la endofuga proximal
La paciente contaba con un historial de intervenciones complejas realizadas en el año 2023 para tratar el mismo aneurisma torácica sacular, que originalmente medía 75 mm.
En febrero de ese año, se le practicó un bypass carótido-subclavio izquierdo. Posteriormente, se implantó una endoprótesis torácica por vía femoral izquierda, posicionada de forma rasante al tronco bovino, cubriendo la salida de la arteria subclavia izquierda y ocluyendo una arteria subclavia derecha aberrante mediante el uso de dispositivos de oclusión Amplatzer introducidos desde los accesos humerales.
A pesar del éxito inicial de estas cirugías, la paciente acudió recientemente a la consulta debido a un aumento progresivo de su disnea ante moderados esfuerzos.
En los controles de seguimiento mediante tomografía computarizada (Angio-TAC), se detectó una endofuga proximal tipo IA. Esta complicación implica que el sellado superior de la prótesis colocada en 2023 había perdido hermeticidad.
Al no estar completamente aislado, el flujo sanguíneo seguía filtrándose a alta presión hacia el saco aneurismático, lo que provocó que el aneurisma volviera a expandirse hasta alcanzar un diámetro crítico de 80 mm, con el consecuente riesgo de rotura.

Evaluación tridimensional mediante ingeniería biomédica y descarte de cirugía abierta
Dada la avanzada edad de la paciente, sus comorbilidades y el alto riesgo quirúrgico global, el equipo de Neolaser Cardiovascular descartó por completo la realización de una cirugía abierta tradicional por el elevadísimo riesgo que implicaría para la paciente.
La alternativa viable era una intervención puramente endovascular.
Para planificar la cirugía con milimétrica precisión, las imágenes del Angio-TAC se procesaron con los sistemas de reconstrucción avanzada 3mensio Vascular y EndoSize. El análisis tridimensional reveló detalles anatómicos críticos:
- El saco aneurismático torácico se asociaba además a una disección en la aorta abdominal que se extendía junto a la salida de la arteria mesentérica inferior.
- La aorta presentaba un cuello distal a las arterias renales muy estrecho, de apenas 17 mm de diámetro.
- El mapeo de accesos confirmó que las arterias femorales mantenían buen calibre para la introducción de los sistemas de liberación, registrándose un diámetro mínimo de acceso de 4.6 mm en el lado derecho.
Los diámetros medidos para el nuevo dispositivo requirieron una planificación por zonas: un diámetro de fijación proximal (P2) de 38.0 mm en la zona sana, un diámetro proximal intermedio (P3) de 35.2 mm, un diámetro distal (P4) de 25.7 mm y un diámetro de fijación distal (P5) de 21.0 mm. La longitud total externa que se planificó cubrir para asegurar el sellado completo fue de 264 mm.

Planificación técnica y diseño de la prótesis Braile a medida
Al tratarse de una anatomía tan distorsionada por las operaciones previas y por la propia morfología de la paciente —quien presentaba además la variante de «arco bovino», donde las arterias que van hacia el cerebro nacen de un tronco común—, ningún dispositivo estándar del mercado podía garantizar un sellado seguro.
La solución definitiva consistió en encargar el diseño de una endoprótesis hecha a medida de la casa Braile Médica, modelo Dominus-Linus Custom.
Esta prótesis de última generación está fabricada con un tejido de poliéster (Dacron) termosellado de alta resistencia, soportado por una estructura autoexpandible de stents de Nitinol (una aleación de níquel y titanio con memoria elástica).
El diseño específico se configuró para anclarse firmemente en la zona sana de la aorta ascendente (denominada técnicamente Zona 0), justo por encima de la prótesis antigua, lo que permitía yugular de forma definitiva la endofuga proximal.
Para no interrumpir el suministro de sangre hacia la cabeza y los brazos, la endoprótesis personalizada se confeccionó con una fenestración precanulada (una ventana milimétrica hecha en el tejido) diseñada para coincidir con el nacimiento del arco bovino.
El dispositivo cuenta además con marcadores radiopacos de oro distribuidos estratégicamente en los bordes de la ventana y en los extremos de la estructura. Estos marcadores garantizan una visibilidad excelente bajo los rayos X del quirófano, permitiendo al cirujano orientar el dispositivo (en configuración pico a pico o pico a valle) y desplegarlo exactamente en el lugar idóneo.

La mínima invasión como criterio de elección en pacientes de riesgo
Es necesario señalar que la cirugía abierta convencional sigue siendo una opción plenamente válida, segura y necesaria cuando las características anatómicas de un paciente así lo exigen. No se trata de demonizar la cirugía tradicional, sino de situarla en el lugar adecuado según el perfil de riesgo.
En este caso, la filosofía de trabajo de nuestro equipo priorizó las técnicas mínimamente invasivas debido a sus indiscutibles beneficios clínicos y el elevado riesgo de la paciente.
Al introducir todo el sistema de liberación flexible —que cuenta con un mecanismo de avance controlado hidrofílico— a través de una pequeña punción en la arteria femoral de la ingle, se evitó por completo tener que abrir el tórax de la paciente.
Para una persona de 79 años, esto se traduce directamente en una reducción drástica del dolor postoperatorio, un menor riesgo de complicaciones infecciosas o respiratorias asociadas a la ventilación mecánica y, sobre todo, una recuperación notablemente más rápida que facilita el alta hospitalaria precoz.
Conclusiones del procedimiento
La intervención se completó con un éxito técnico rotundo, logrando la exclusión y el sellado definitivo del aneurisma de 80 mm sin registrarse filtraciones residuales y garantizando una excelente perfusión hacia el territorio cerebral. Este hito médico añade una nueva y sólida alternativa terapéutica para la resolución de patologías de la aorta torácica de extrema complejidad en el entorno asistencial de Neolaser Cardiovascular.


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